-¿Confías en mi?- Susurró él, abrazándola para siempre.
-Tanto que daría mi vida por que tu estuvieras bien, no tienes que hacerlo- lloró ella, tocando el rostro del joven. Sintiendo su calidez, las lágrimas fluían-Y si lo haces, quiero estar contigo y terminar mis días a tu lado
-No, no permitiría eso, amor. Tienes la vida entera por delante, la tuya y la mía, debes criar a nuestros hijos, vivir el amor, tal vez no conmigo, pero sentir su vibra. No lo harás.
-Lo haré si tu lo haces- Dijo ella, totalmente devastada. Las lágrimas denotaban tristeza. Vacío.-Y no te estoy preguntando, voy a morir contigo. Te amo, no quiero vivir la muerte, pero si es contigo, sabrá bien.
-Toma mi mano, el viaje va a ser difícil. Abrázame, no quiero perderte en el camino.
Y entre rosas y cianuro, un susurro dio fin a sus vidas.
-Siente lo dulce que es. Es el sabor del amor eterno, querida mía.- Ella apretó su mano y se hundió en el descanso eterno.
Advertencia: Dale click aquí. La entrada a continuación debe estar acompañada de esta dulzura, que francamente, me hizo el día. Déjate llevar.
Dicen por ahí que los 'Deja vú' son la señal de que estás en donde debes estar, en el momento en el que debes estar, a la hora y coordenada correcta. Es el único momento en el que puedes darte cuenta de que vas por el camino correcto; cuando todas las piezas del rompecabezas están perfectamente acomodadas. Dicen que si en tu deja vú te encuentras con una persona, es que tienes una misión en la vida con ese ser. Esto solo recalca mi teoría de que las cosas pasan por algo.
Un amigo vino a visitarme a casa. Su mamá le marcó por que lo necesitaba en su casa, más temprano de lo usual. Él se fue. Minutos más tarde, mi mejor amigo me mandó un mensaje para vernos. Fui a su casa y después de un rato, fuimos él, unos amigos y yo a una reunión con mas gente. Esperando a que algo mágico ocurriera, un amigo más se nos unió. Un amigo de un círculo social completamente diferente y tras el, un chico más. Esa noche, tuve un deja vú: Aquel chico que venía detrás de mi amigo diferente me tiraba una bebida sobre la blusa, yo solo temblaba y el, antes de que yo pudiera articular palabra, tomaba mi mano y me pedía perdón. Dos historias en ese momento se conectaron. Dos piezas embonaron y dos vidas cambiaron. Un deja vú, un perdón en el aire. Aquel chico descuidado y un poco pasado de copas, terminó, años después, siendo mi ex novio.
Dos variantes, minotauros y princesas: 1. Iba con mis amigos y lo conocía de la forma mística en la que lo conocí. o 2. Iba con mi amigo de diferente círculo social y de todos modos lo conocía. No hay mas. Cuando alguien está destinado a vivir en tu historia, en tu cuento de hadas personal, no hay poder humano, divino o natural que deshaga el enlace; en pocas palabras y resumiendo todo mi desarrollo mental anterior: Estamos trazados con una tinta llamada 'destino'. Es imposible de borrar y cambiar. Pero, por fortuna, podemos elegir el color y como usarlo. Ahí es donde podemos, de cierta forma, darle un giro a nuestro trazo y elegir como se verá: recto, curvo, peludo o liso.
Cada momento, conlleva un enlace de destinos, una conexión de historias. Cada historia esta conformado de enlaces y de momentos y ahí empieza un círculo vicioso, la vida esta compuesta de momentos, destinos e historias. Unos buenos, unos malos, unos ridículos y unos asquerosos, pero al final, todos momentos; los cuales, sean como sean, nos ayudan a una cosa simple y redundante: A estar en donde debemos estar.
Abrir la caja de recuerdos, aquella caja que sellaste para olvidarla detrás de un estante empolvado. Sentarte con tu amigo imaginario y tu alter ego; contarles la historia detrás de cada carta, de cada fotografía, de cada dibujo. Percibir que todo lo que has hecho ha repercutido positiva o negativamente en tu entorno. No hay momento más reconfortante que abrir la caja de recuerdos y darte cuenta de que has tenido un camino maravilloso a pesar de todas las rocas y ramas que se interpusieron frente a ti.
Después de un rato, empezar a pensar en cada detalle, por muy insignificante que sea. Lo bello de sus colores y sus aromas. De la sonrisa de un niño. De el olor de su perfume cada que te iba a ver. Del color de su cabello, teñido por los años. Recordar la suavidad de sus manos al rozar tu cuello o de la tristeza de su voz cuando decidieron no estar mas tiempo juntos. La alegría de un logro más. El verde de los árboles de aquel día de campo cuando encontraste que tienes un amigo imaginario y un alter ego maravillosos. Los susurros del mar, los gritos de las tormentas, la frescura de la corteza de un árbol. Todo en conjunto. Todos esos detalles le dan un sabor picoso y dulce a mi forma de pensar, ver y sentir los días. Detalles, que siendo pequeños y casi imperceptibles, filmaron la película más grande y vista de la historia, la más discutida y premiada, la que todos quieren ver, la que aplauden y lloran al terminarse.
Esa película llamada vida.
Minotauro, princesa. Recuerda siempre observar. Nunca sabes cuando puedas necesitar la imagen mental que obtuviste. Recuerda siempre escuchar, por que eso que entro por tus oídos será necesario para el futuro. Recuerda siempre oler, los olores son el idioma universal del conocimiento. Recuerda siempre sentir, te abrirá las puertas del mundo social y artístico. Recuerda vivir al máximo, por que hoy estás aquí, ahorita estás aquí; más tarde, tal vez no. El mañana nunca es garantía.
P.S. http://www.youtube.com/watch?v=ZfdXbJptvos&feature=related Usa esta canción para empezar tu día. Te garantizo que no necesitaras la pastilla de la hostilidad.
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