Sé que no soy la indicada para hablarte de soñar, pero es gratis.
No suelo escribir para una persona de verdad, real. O tal vez si, pero me cuesta reconocerlo y aceptarlo.
No es mi fuerte escribir historias, darle crédito a un personaje y revivirlo, solo redacto anécdotas y experiencias, que tal vez me ocurrieron en alguna otra dimensión, que influyen sobre mi subconsciente y lo alteran, creando esos personajes ficticios inspiradores y, que por más que quiera, jamás se irán. Mis verdaderos amigos. La parte fuerte de mi, yo.
Pero esta vez, me exprimí el corazón y quise abrir un paréntesis en este amargado y poco alentador espacio de redacción para darle un poco de espacio a un ser bastante peculiar. Ser existente en esta dimensión y que por mucho, supera la relación alter ego-yo. Un ente que extrañamente me indujo a los vicios sociales, que me enseño que los insultos son una forma revitalizante de expresión y que, desgraciadamente, le dio un valor importante (y poco agradable) a las despedidas, para las que jamás he sido buena. Llamemos a este espécimen ' Hank el minotauro'. Aquí una muy breve reseña.
Fuerte, valiente, perseverante, paciente, amable, efusivo, distraído, inteligente... Siempre se ha caracterizado por eso. El no lo sabe, pero en algún momento de mi existencia lo noté y desde ese entonces, esa imagen positiva de él no se ha borrado de mi. No me ha decepcionado (cosa rara de un varón). Estuvo ahí y me vio siendo invisible, cosas que le reconozco y le agradeceré por siempre. Y por que no, es regio (Supermassive plus). Nunca fuimos los mejores amigos, pero siempre estuvimos ahí para lo que el otro necesitara. No nos graduamos juntos, pero compartimos nuestros logros y los aplaudimos. Jamás vimos las estrellas juntos, pero divagamos por separado bajo la misma luna incontables veces. Extraño ¿no? Lo suficiente, pero ¿Quién pone los parámetros de la normalidad?
Como era de esperarse, nuestros caminos se vieron bifurcados por la necesidad de superación, cada uno buscando sus intereses. Se crearon lazos, historias y personas nuevas. Surgieron amistades y amores. Perros, gatos y gustos nuevos. Café, té y vicios. Cambiamos, crecimos. Reencuentros, bebidas, promesas. Permanecimos.
Años después, puedo decirte que cuando nos comunicamos, seguimos siendo aquellos niños que apenas conocían el mundo, que jugaban a ser grandes y que se comían el universo de un solo bocado. De sus palabras brota sinceridad, de las mías entendimiento, de ambos conexión, conexión inalámbrica, por supuesto.
'¿Crees que siga siendo igual por mucho tiempo? ¿Crees que con el pasar de los años se pierdan cada uno en sus gusanos mentales y se abandonen en algún rincón de un estante, como un recuerdo mas? Me pregunta mi amigo imaginario últimamente.
Yo solo respondo: 'No lo sé, a veces no saber nada es mejor. Hemos logrado mantenernos al margen de la línea entre el olvido y el receso mental. Superamos los años y nos sigue valiendo madre estar cada uno en un lado del país. ¿Y sabes? Puedo asegurarte que sigue habiendo un brillo especial en sus ojos. ¿No me crees? ¿Apostamos?'
P.S. Hank el Minotauro, gracias por todo.
Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio... Y coincidir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario