Él la besa sutil y suavemente. Ella baja la cabeza, revisa su celular. Enciénde la música. Mil sensaciones se la comen y sonríe por dentro. Pero luego recuerda que se va a separar de él y esa sonrisa se borra. Todo en cuestión de segundos.
-Creo que vamos muy... por caminos separados. Tu a la izquierda, yo a la derecha. Irónico, ¿No?- Dice él.
-Ja. Siempre ha sido así- Se nota la frustración en su voz. Ella no puede evitar esconderlo. Lo adora.
-Te veo mañana.- Amablemente, el se despide y le da la espalda, para comenzar su camino.
-Seh.- Ella acomoda los audífonos en sus oídos y camina. Camina como todos los días, triste. Con la incertidumbre diaria.
Pasan los segundos, la canción cambia. Ella escucha movimiento a sus espaldas, pero prefiere no voltear. Nunca sabes con que te puedes encontrar, así que sigue caminando. La calidez de una mano sobre su hombro la hace voltear. La adrenalina corre por su cuerpo.
-¿Qué crees que...-Su frase se ve interrumpida por un beso. Ella, volando. Él, atado a ella. Ese instante mágico inmortalizado en una canción. Y por primera vez no fue su imaginación, en verdad él había vuelto por ella.
En otras noticias. De gente real. Más amargas.
Me gusta estar contigo. Si.
No puedo negar que la llegada a la escuela es lo mejor de mis días si tú estás ahí. Que corras detrás de mi para darme un beso de despedida, como si fuera la última vez, el final de la historia. Que cada palabra o mirada tuya me inspira tranquilidad. Que estés a un lado de mi, tal vez sin hablar o solo tomando mi mano, sin decir una palabra, sin siquiera mirarme, pero ahí, me da una sensación impresionante de estabilidad, que no puedo comparar con nada, o tal vez con la que se siente al llegar a casa ¡Eso es! Me siento en casa cuando estás conmigo. Me siento bien.
Por otro lado...
La parte de estar juntos es imposible. Si. También es cierto.
Tu poco interés desvanece poco a poco lo que siento. ¿Esperar? ¡Ah si!, esa sensación de querer matar unos cuantos humanos por la impotencia de no poder estar contigo, claro, eso. Aprendí a esperar cuando te conocí. Y tu inestabilidad emocional. El 'eso' que me hace pensar que al despertar no se si vas a ser parte de mi o parte de ella. Si vas a ir, si vas a correr, si vas a andar. ¿Estás conmigo? ¿Estás con ella? ¿Estás con...quién?
La incertidumbre. Hoy me quieres, mañana, quien sabe.Por favor, por los pocos gramos de amor que me tienes, ¡Define lo que sientes! ¡Define lo que quieres y si me quieres, ve por mi! ¿Te has dado cuenta de como me haces preguntar? ¿De como me haces dudar? ¿De lo insegura que me siento cuando toco el tema 'Tú'? Eso no es sano, amor. No eres sano. No quiero quererte, pero tu sonrisa me obliga.
Tantas trabas son difíciles de ignorar. Te quiero, en verdad lo hago, pero no quiero todo lo que implicas, todo lo que implica estar contigo. No soy tan fuerte para un sacrificio de esa magnitud. O tal vez si lo soy, pero no estoy dispuesta a apostar todo por nada. No más amor. Comper.
(Por favor, amor. No me dejes ir, por que no sabes si voy a regresar.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario