-¿A que viene todo esto?- Dice ella sobresaltada, sorprendida y aturdida por la miel del contexto.
-Solo... lo hice. -Dudó el. De la duda indiscreta. De la duda traicionera.
-¿Crees que puedes ir besando gente por la vida?
-Creo que puedo besarte a ti- Pensó el. -No.-Respondió. Conteniendo sus palabras.
Ambos temen lo peor: perderse. Perderse en una idea de algo que no puede ser. Perderse y jamás volverse a ver. Perderse. Irse.
¡Ya me cansé de estornudar! Odio, con odio jarocho, regio, marroquí y musulmán a mi alergia. Debería ser ilegal.
Me siento ácida. Hoy olvidé tomarme mi medicina para la hostilidad.
Divagar sentada en la cama de tu mejor amiga que acaba de parir nunca es la mejor elección. Enterarte de que la recién nacida tiene una enfermedad mortal no es la mejor forma de empezar el día. Haber soñado con alguien indeseable la noche anterior es, sin duda, detestable. Que una uña se te rompa, después de haberla pintado, es la cereza del pastel. Vida querida, amada, adorada, ¿Así como no quieres que me
Pero, a pesar de las inclemencias del tiempo, poder compartir todos esos momentos con alguien tan amado como 'el', no tiene precio.
Cinco minutos. Mi respiración no cesaba. El nudo en la garganta se hacia cada vez mas grande y ya no lo podía contener. Unas cuantas palabras, pensamientos de aliento, 'Todo estará bien, estamos juntos, sonríe, ella te necesita', fueron sus palabras. Me bastó voltear a la ventana, meditar y sonreír para cambiar el pésimo momento que mi amiga estaba pasando. Juntos lo logramos. Como todo, como nada. Siempre juntos. Él me ama y yo a él. Es parte de mi. Literal. Amigo imaginario, te amo con cada desesperante célula de mi cuerpo. Gracias por ser la mitad de mi vida. (Amar a tu alter ego no es malo, ¿o si?)
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